En las finanzas, un "contrarian" es quien invierte en sentido contrario de la opinión de consenso.
Un "contrarían" considera que el pesimismo generalizado acerca de una acción puede conducir a un precio tan bajo que exagera los riesgos de la compañía, y subestima sus perspectivas para el retorno a la rentabilidad. Por el contrario, el optimismo generalizado puede dar lugar a valoraciones injustificadamente altas que, a la larga, conducen a correcciones cuando esas expectativas decepcionan.
Estos principios generales se pueden aplicar si la inversión en cuestión es una acción individual, un sector de la industria o de todo un mercado y en cualquier clase de activos.
Para poder ver si ser “contrarian” puede ser o no rentable vamos a analizar el gráfico de la American Association of Individual Investors - Bulls, AAII-B, que nos indica el porcentaje de gestores que son alcistas en el mercado. Los gestores tienen que acabar la siguiente frase: ”I feel that the direction of the stock market over the next 6 months will be…”.
Este es un gráfico de referencia por los llamados “contrarians” ya que una expresión de pesimismo entre los inversores sería una señal clara de compra, y viceversa.
El dato es semanal (línea verde) (escala de la derecha en el gráfico). Debido a su volatilidad, hemos insertado una media de 11 semanas para poder facilitar su análisis (línea azul). El gráfico es de los últimos 25 años y hemos superpuesto el comportamiento del S&P500 en el mismo periodo (línea roja) (escala de la izquierda en el gráfico). Analizamos si existe alguna relación entre ambos: el comportamiento del índice S&P500 versus el porcentaje de gestores alcistas, sus posibles causas y, con nuestra experiencia en gestión, llegar a algunas conclusiones.






