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Hemos colaborado con el periodico Expansión en este artículo, que puedes descargarte aquí.

El rendimiento del bono estadounidense a 10 años ha caído en 16 de los últimos 20 veranos entre el 6 de junio y el 3 de septiembre. No es una garantía, pero sí una pauta estacional con una probabilidad histórica muy relevante.
La renta fija representa una parte importante de la mayoría de las carteras y, en determinados momentos, asumir algo más de riesgo de duración puede resultar una decisión acertada.
Hoy encontramos bonos de empresas solventes de la zona euro ofreciendo rentabilidades cercanas al 4%, con vencimientos entre cinco y diez años. Si, además, la estacionalidad vuelve a cumplirse, una caída de las rentabilidades podría traducirse en una apreciación adicional del precio de estos bonos.
Por ello, si queremos incorporar duración a una cartera de renta fija, el verano suele ofrecer un contexto históricamente favorable para hacerlo antes de que el patrón estacional se desarrolle.
En Annualcycles Strategies FI analizamos este tipo de comportamientos recurrentes y los incorporamos a nuestro proceso de inversión, porque creemos que la estacionalidad es una ventaja estadística que, utilizada con disciplina, puede aportar valor a largo plazo.
Gracias a Expansión por publicar el artículo.

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