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Hemos cerrado el mes de mayo con un rendimiento del 1,04%, lo que sitúa la rentabilidad acumulada del año en el 3,82% y la de los últimos doce meses en el 13,51%. Durante el mes, el valor liquidativo de cada participación ha superado los 23 €. Conviene recordar que partimos de un valor inicial de 10 €: quien invirtió 10.000 € comprando 1.000 participaciones dispone hoy de alrededor de 23.000 €, con todos los gastos del fondo ya descontados. Solo quedaría pendiente la fiscalidad, que se liquida el día en que se venden las participaciones.

El gráfico de la evolución del fondo puede parecer, mes a mes, muy similar; sin embargo, la escala vertical no deja de crecer. En poco más de un año hemos tenido que ampliarla en varias ocasiones —210, 220, 230 y, este mes, 240— sencillamente para que la curva siga cabiendo dentro del dibujo. El patrimonio del fondo, por su parte, ha superado los 44 millones de euros.

1. Renta variable

La renta variable ha subido en mayo, aunque conviene mirar el detalle: el avance no ha sido uniforme. De los once grandes sectores en que se divide la bolsa, solo cinco han cerrado en positivo, y uno solo lo ha hecho de forma destacada, el de tecnologías de la información, con un +16%.

Detrás de esa subida hay dos motivos. El primero es la recuperación del software. Por un lado, algunas compañías de software como servicio —lo que se conoce como SaaS—, como Microsoft u Oracle, han recobrado parte del terreno perdido. Por otro, las empresas de ciberseguridad han alcanzado máximos históricos, una vez despejada la duda de si la inteligencia artificial podía dejar su negocio obsoleto. El segundo motivo son los fabricantes de chips, también dentro de este sector, que empiezan a dar señales de cierta burbuja. Que varias de estas empresas coticen a más de diez veces sus ventas anuales y conserven márgenes EBITDA del 60% nos indica que existe un cuello de botella: hoy se fabrican menos chips de los que el mercado querría comprar.

La inteligencia artificial (IA), como tantos avances a lo largo de la historia, genera expectativas muy altas y, a la vez, cuellos de botella importantes. Ese cuello de botella se irá desplazando de unos sectores a otros. Pongamos un ejemplo sencillo: un armario de servidores (un «rack») de un centro de datos que antes consumía la electricidad equivalente a la de un hogar puede pasar a consumir la de diez, y pronto la de cien. Eso obliga a reforzar la refrigeración, el transporte de energía, los transformadores, etc. Es lógico, por tanto, que aparezcan retrasos en su implantación y que no podamos evitar correcciones en algunas empresas o sectores.

Dicho esto, creemos que la IA traerá un aumento importante de la productividad y hará crecer los beneficios de las empresas (el llamado beneficio por acción, o BPA) en casi todos los sectores. Por eso somos optimistas con la bolsa a medio y largo plazo. De hecho, puede ser un buen momento para incorporar compañías que no se dedican a la IA, pero que verán crecer sus beneficios al aplicarla en su actividad.

En clave estacional, atravesamos ahora una fase de toma de beneficios, lo que en los mercados se resume con el viejo dicho «sell in May» (vender en mayo y esperar a una época más favorable). Este criterio estacional exige cierta finura, porque la decisión depende también de otros muchos factores. Este mes, con los índices cerca de máximos y en una época del año propensa a las correcciones, hemos reducido el riesgo de la cartera vendiendo opciones de compra (calls) sobre el índice alemán DAX y sobre Google: a cambio de cobrar una prima, renunciamos a una parte de las subidas más fuertes, lo que nos protege algo si el mercado se gira. Por el contrario, no tenemos vendida ninguna opción de venta (put), que sí nos obligaría a comprar acciones en caso de caída. Así queda reflejado en el detalle de riesgos a cierre de mes.

2. Renta fija

El mes pasado hablábamos de estanflación en la zona euro, es decir, inflación sin crecimiento. El último dato de Eurostat lo confirma: en el primer trimestre de 2026 la economía europea se ha contraído un 0,2%, lo que deja el crecimiento interanual en apenas el 0,3% y nos sitúa a la cola del mundo. (Fuente: Eurostat)

El mercado da hoy por hecho que el BCE tiene varias subidas de tipos previstas, probablemente una ya este junio. Sin embargo, con un crecimiento tan flojo, esas expectativas podrían cambiar. A ello se añade que muchos países europeos arrastran una deuda pública —en relación con el tamaño de su economía— también de las más altas del mundo, solo comparable a la de Japón, inmerso en una fuerte devaluación de su moneda, o la de Estados Unidos, que al menos sigue creciendo.

En este contexto, la rentabilidad de los bonos europeos a largo plazo (su TIR, esto es, el interés que ofrecen) tiende a subir, porque la combinación de bajo crecimiento y elevada deuda los hace menos atractivos y los inversores exigen algo más a cambio de prestar su dinero. Buen ejemplo de ello es el bono francés a diez años, que ha llegado a ofrecer un 3,971%, un nivel que no se veía desde 2009. Para el ahorrador, esto tiene una lectura positiva: asumir algo más de plazo —lo que llamamos «duración»— vuelve a estar bien remunerado. Hoy podemos encontrar en la zona euro bonos de empresas solventes, con vencimientos intermedios, que ofrecen una TIR en torno al 4%.

3. Divisas

En un escenario de poco crecimiento y mucha deuda como el descrito, creemos prudente repartir la cartera entre varias monedas y no depender de una sola. Como puede verse cada mes en el factsheet —la ficha mensual del fondo—, Annualcycles mantiene aproximadamente un 49% en euros y el resto repartido entre el dólar estadounidense (37%), la libra esterlina (8%) y el franco suizo (6%).

4. Perspectivas y conclusiones

En renta variable seguimos buscando empresas capaces de hacerlo bien durante los próximos diez años en el entorno que hemos descrito y que puedan beneficiarse del uso de la IA. La renta fija, por su parte, ofrece hoy un buen rendimiento y aporta valor al fondo todos los meses.

En clave estacional, julio puede ofrecernos una oportunidad para aumentar algo el peso en bolsa. Entre el 27 de junio y el 29 de julio, el índice estadounidense S&P 500 ha subido en nueve de los últimos diez años, con una ganancia media del 4,24%; el único ejercicio en que no lo hizo, 2024, la caída fue de apenas el 0,35%.

Como siempre, recordamos que las rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros. El fondo invierte a nivel global y está sujeto a riesgos de renta variable, renta fija y divisa. Las rentabilidades mostradas son netas de comisiones y gastos del fondo, y no incluyen la fiscalidad personal del partícipe. ANNUALCYCLES STRATEGIES FI pertenece a la gestora Gesiuris S.G.I.I.C. (registro CNMV no 4269). Toda la información legal del fondo está disponible en: https://www.gesiuris.com/fondosinversion/annualcycles-strategies-fi/

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